Toda novedad no es sino un olvido.


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La mayoría de las personas que conocemos no nos inspiran más que indiferencia; de modo que cuando en un ser depositamos grandes posibilidades de pena o de alegría para nuestro corazón, se nos figura que pertenece a otro mundo, se envuelve en poesía, convierte nuestra vida en una gran llanura donde nosotros no apreciamos más que la distancia que de él nos separa.
Más vale no hacerse ilusiones, la gente nada tiene que decirse, sólo se hablan de sus propias penas, está claro. Cada cual a lo suyo, la tierra para todos. Intentan deshacerse se su propia pena y pasársela al otro, en el momento del amor, pero no da resultado y, por mucho que hagan, la conservan entera, su pena, y vuelven a empezar,, intentan otra vez endosársela a alguien. “Es usted muy guapa, señorita”, van y dicen. Y reanudan la vida, hasta que la próxima vez, en que volverán a probar el mismo truquillo. “¡Es usted guapísima, señorita!” —Louis-Ferdinand Céline