Toda novedad no es sino un olvido.


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Eso es lo malo de los intelectuales. Sólo quieren hablar de cosas serias cuando a ellos les apetece. —J.D. Salinger
Lo que haría sería hacerme pasar por sordomudo y así no tendría que hablar. Si querían decirme algo, tendrían que escribirlo en un papelito y enseñármelo. Al final se hartarían y ya no tendría que hablar el resto de mi vida. Pensarían que era un pobre hombre y me dejarían en paz. —J.D. Salinger
Muchas veces me imagino que hay un montón de niños jugando en un campo de centeno. Miles de niños. Y están solos, quiero decir que no hay nadie mayor vigilándolos. Sólo yo. Estoy al borde de un precipicio y mi trabajo consiste en evitar que los niños caigan en él. En cuanto empiezan a correr sin mirar adónde van, yo salgo y los cojo. Eso es lo que me gustaría hacer todo el tiempo. Vigilarlos. Yo sería el guardián entre el centeno. Te parecerá una tontería, pero es lo único que de verdad me gustaría hacer. Sé que es una locura. —J.D. Salinger
Me paso el día entero diciendo que estoy encantado de haberlas conocido a personas que me importan un comino. Pero supongo que si uno quiere seguir diciendo, tiene que decir tonterías de ésas. —J.D. Salinger
Estaba hecho un Cristo. Tenía sangre por toda la boca, por la barbilla y hasta por el batín y el pijama. En parte me asustó y en parte me fascinó. Me daba un aspecto de duro de película impresionante. Sólo he tenido dos peleas en mi vida y las he perdido las dos. La verdad es que de duro no tengo mucho. Si quieren que les diga la verdad, soy pacifista. —J.D. Salinger
Los que de verdad me gustan son esos que cuando acabas de leerlos piensas que ojalá el autor fuera muy amigo tuyo para poder llamarle por teléfono cuando quisieras. —J.D. Salinger
¡Sensible! ¿No te fastidia? El tal Morrow tenía la sensibilidad de una tabla de retrete. —J.D. Salinger
Se llamaba comandante Blop o algo así, y era uno de esos tíos que consideran una mariconada no partirle a uno hasta el último dedo cuando le dan la mano. ¡Díos mío, cómo me revientan esas cosas! —J.D. Salinger
No actuaba como actores o como gente normal. Es difícil explicar. Actuaban como su supiera que eran muy famosos. Vamos, que lo hacían demasiado bien […] Cuando uno sabe hacer una cosa muy bien, si no se anda con cuidado empieza a pasare, y entonces ya no es bueno. —J.D. Salinger
Los actores me revientan. Nunca actúan como gente de verdad, aunque ellos se creen que sí. Los buenos a veces parecen un poco personas reales, pero nunca lo pasa uno bien del todo mirándoles. En cuanto un actor es bueno, enseguida se le nota que lo sabe y eso lo estropea todo. —J.D. Salinger