Toda novedad no es sino un olvido.


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El descontento lo incitaba a refugiarse en los sueños más dulces. —Italo Svevo
Era una pesadilla sentirse junto a tamaña tristeza sin palabras. —Italo Svevo
Absorta en aquella música, su gran dolor se coloreaba, resultaba aún más importante, aun volviéndose simple, puro, por haber sido privado del menor desaliento. —Italo Svevo
Acababa de descubrir que en el difunto escultor había existido el artista desde el bosquejo y que el académico había intervenido siempre para destruir al artista, tras olvidar las primeras impresiones, el primer sentimiento, y recordar sólo los dogmas impersonales: los prejuicios del arte. —Italo Svevo
El amor seguía siendo el puro y gran deseo divino: su realización era lo que embrutecía, envilecía la débil naturaleza humana. —Italo Svevo
…y poco después, enfermó de dolor. La enfermedad fue un alivio, porque con la fiebre se olvidan las penas. —Italo Svevo
El sonido más rudimentario, el de las olas del mar, que desde que se forma cambia a cada instante hasta morir, sintetiza la vida más intensa. —Italo Svevo
Volví y permanecí mucho tiempo en la religión de mi infancia. —Italo Svevo
Para olvidar el dolor, fue necesario que mis sentimientos se debilitaran con los años. —Italo Svevo
El llanto empaña nuestras culpas y permite acusar, sin objeciones, al destino. —Italo Svevo
La religión verdadera es precisamente la que no se ve profesar en voz alta para recibir el consuelo del que a veces —raras veces— no se puede prescindir. —Italo Svevo
Una inmoralidad predicada es más punible que una acción inmoral. Se llega al asesinato por amor o por odio; a la propaganda del asesinato, sólo por maldad. —Italo Svevo
[Sobre la muerte] Yo creo que sobreviene el placer, porque el dolor ya no es necesario.. La disolución podría recordar al placer sexual. Desde luego, irá acompañada de la sensación de felicidad y del descanso dado que la recomposición es tan fatigosa. ¡La disolución debería ser el premio de la vida! —Italo Svevo
¿Cuándo llegarás a saber que te convendría recordar tu vida, incluida esa gran parte de ella que te repugna? —Italo Svevo
¿Me habrá gustado tanto el cigarrillo para poder achacarle la culpa de mi incapacidad? ¿Habría llegado a ser el hombre ideal y fuerte que esperaba, si hubiese dejado de fumar? Tal vez fuera esa duda la que me encadenó a mi vicio porque la de creerse dotado de una grandeza latente es una forma cómoda de vivir. —Italo Svevo
Es curioso que se recuerden mejor las palabras dichas que los sentimientos que no llegan a agitar el aire. —Italo Svevo
Para reducir su apariencia grosera, intenté dar un contenido filosófico a la enfermedad del último cigarrillo. Se dice con hermosa actitud: «¡Nunca más!». Pero, ¿qué será de la actitud, si se cumple la promesa? Sólo se puede tener la actitud, cuando hay que renovar el propósito. —Italo Svevo
Creo que, cuando es el último, el cigarrillo tiene un gusto más intenso. También los otros tienen un gusto especial propio, pero menos intenso. El último recibe su sabor del sentimiento de la victoria sobre uno mismo y la esperanza de un próximo futuro de fuerza y salud. Los otros tienen su importancia, porque, al encenderlos, manifestamos nuestra libertad y el futuro de fuerza y salud subsiste, pero se aleja un poco. —Italo Svevo