Toda novedad no es sino un olvido.


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Era el mar el responsable de la irrealidad del lugar, pues todo, las calles, los edificios, se hallaban a su servicio exclusivo. El mar lo había simplificado y abstraído todo… —Yukio Mishima
Cuando coja sus pechos, se acurrucarán contra mis palmas con pesadez sudorosa y magnífica. Me siento responsable de la carne de esta mujer, pues me desgarra dulcemente como lo hacen otras cosa que son mías. Me estremece la dulzura de su presencia: cuando me sienta temblar se volcará como la hoja de un árbol sacudido por el viento y dejará que yo vea el lado vacío de sus ojos. —Yukio Mishima